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Reporte de Medio Oriente: Seguridad, diplomacia y política ante la posibilidad de una nueva escalada de violencia

08.03.2019 08:39  | 

Itongadol/Agencia AJN.- Algunos analistas han llegado a la conclusión en los últimos días – que podría parecer banal, aunque en realidad no lo es – que lo único que interrumpió el lanzamiento de globos incendiarios y explosivos desde la Franja de Gaza hacia Israel fue la lluvia. Ahora que están de vuelta aquí, entre nosotros, los globos y cometas se suman a los explosivos que arrojan las “unidades nocturnas” de Hamás contra los soldados israelíes y la valla de seguridad. En una situación de plena campaña electoral en Israel, en la que el Gobierno no puede darse el lujo de que los habitantes del sur del país vuelvan a salir a las calles a reclamar seguridad.

A todo esto se suman los reiterados ataques aéreos de la Fuerza Aérea Israelí contra la infraestructura de Hamás en la Franja de Gaza, el conflicto interno palestino, que está lejos de encaminarse hacia una solución y la creciente tensión entre los presos palestinos en Israel. También se agrega la nueva crisis en el Monte del Templo, una cuestión de extremada delicadeza y sensibilidad, con altísimo potencial “explosivo”, que ya ha provocado más de una escalada y enfrentamientos violentos en el pasado.






Violencia en la frontera con la Franja de Gaza y en la Margen Occidental


Varios expertos israelíes llamaron la atención sobre el hecho de que, el atentado que se registró esta semana cerca de Ramallah, en el que tres palestinos atropellaron a soldados israelíes que se encontraban tratando de reparar el vehículo militar en el que viajaban, es diferente a atentados anteriores. Fuentes de seguridad que siguen de cerca lo que sucede en este frente desde hace años señalan que no recuerdan un ataque similar. En general, dicen, cuando el atentado se realiza embistiendo en forma intencional israelíes con un automóvil, el autor es uno, y muchas veces su acción surge de una decisión momentánea, casi instantánea.

En esta ocasión, los terroristas que viajaban en ese automóvil eran tres. En el interrogatorio admitieron que regresaban a casa después de haber estado arrojando botellas incendiarias sobre la ruta 443, cerca del puesto de control del Ejército israelí. En el camino de vuelta a casa se encontraron con los soldados que trataban de reparar el vehículo militar atascado y el conductor pasó abruptamente al carril contrario de la ruta y atropelló a los soldados.

El atentado se produjo en un contexto de altísima tensión en la Margen Occidental, la Franja de Gaza y Jersualem Este. A todo ello se suman las elecciones en Israel, un período en el que todas las decisiones y declaraciones se miden en términos de perjuicio-beneficio electoral. Esta situación sin duda puede provocar que los partidos en el Gobierno hagan todo lo posible por eludir una guerra, que traería víctimas y duras críticas, pero también lo contrario: que la derecha y la extrema derecha presionen para no “rendirse” ante Hamás y las otras agrupaciones palestinas y no mostrar debilidad ante sus votantes, reales y potenciales.

En la frontera israelí con la Franja de Gaza, la probabilidad de que se produzca una víctima o varias, o heridos, es más alta cada día. Ya sea por los globos, que cargan y liberan explosivos al paso de la gente en las poblaciones y kibutzim de los alrededores de la Franja de Gaza, los cohetes y las bombas que cada día y cada noche lanzan integrantes de la unidad especial de Hamás dedicada a los disturbios violentos junto a la valla de seguridad y las cometas incendiarias.

Un incidente con víctimas sin duda generará una respuesta de mayor intensidad por parte del Ejército israelí, que por el momento se ha limitado a atacar infraestructura e inmuebles de Hamás en la Franja. Esta reacción traería – sin lugar a dudas – un enfrentamiento más amplio y violento, una nueva guerra.






El diálogo entre Israel y Hamás, por intermedio de Egipto


Egipto respondió esta semana a la presión de Hamás y liberó de sus cárceles a ocho miembros de la organización, entre ellos cuatro integrantes de su comando naval. Este gesto se suma a la apertura constante del paso fronterizo de Rafah en las últimas semanas y se produce en el contexto de su rol de mediador que ha logrado en los últimos meses frenar – incluso cuando ya habían comenzado– grandes escaladas de violencia.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, insiste con que rechazará todo el dinero que Israel recauda para él en materia de impuestos, debido a la decisión del Gobierno israelí de descontar el dinero que Abbas destina para el pago de salarios y subsidios a terroristas y sus familias. Debido a que esa falta tendrá un impacto altamente negativo en su presupuesto, Abu Mazen planea recortar aún más el dinero que envía a la Franja de Gaza, y especialmente a los empleados públicos que la Autoridad Palestina mantiene allí.

De todos modos, la delegación egipcia continuó esta semana sus intentos por reducir el nivel de tensión, en este diálogo indirecto que al Gobierno israelí no le gusta admitir, pero que lleva a cabo con la organización terrorista Hamás, y desde hace meses.

Mientras continúa este ir y venir de funcionarios egipcios entre Jerusalem y Gaza, los principales líderes de Hamás comprendieron que Israel estaba dispuesto a comprar calma a cambio de dinero y, por lo tanto, intentaron estirar la cuerda para mejorar su posicionamiento en la zona y en la calle palestina, pero principalmente su situación económica.

Algunos sectores alegan que mientras Israel siga dando señales de estar dispuesto a hacer concesiones importantes para posponer una guerra y pagar beneficios como expandir el área de pesca, electricidad, transferir millones de dólares desde Qatar y más, Hamás continuará aprovechando al máximo la situación. Especialmente en momentos en que la Autoridad Palestina utiliza el dinero como elemento de presión, para intentar destronar a Hamás del Gobierno de Gaza, aunque así agrave aún más la ya agonizante situación de la población palestina.

A todo esto, también la Jihad Islámica – que no siempre responde alineándose a los cálculos políticos y regionales de Hamás – está en la escena y en cualquier momento podría volver a actuar. Por el momento continúan bajo el efecto de un mensaje sumamente amenazante que recibió de los mediadores egipcios, pero no se sabe cuánto podrá durar, ya que la Jihad Islámica hace su propia gestión de riesgos e intereses.

Otros frentes: Crisis en las cárceles y en el Monte del Templo

La tensión también va en aumento en otros frentes. En las cárceles, se ha desatado un conflicto que podría tener consecuencias graves debido a la decisión del ministro de Seguridad Pública, Guilad Erdan, de instalar un dispositivo que neutralice la señal de los teléfonos celulares en los penales de alta seguridad. Allí, los presos por delitos de terrorismo intentan por lo general continuar con sus actividades y dirigirlas desde las celdas, utilizando teléfonos celulares que logran ingresar de contrabando. Erdan y el Servicio Penitenciario creen que la medida es indispensable, en el Ejército temen que pudiera traer consecuencias graves, incluso un enfrentamiento amplio, debido a la sensibilidad que el tema de los presos tiene para los palestinos en general.

En el Monte del Templo aún no se ha encontrado una solución al conflicto generado hace ya tres semanas por la decisión del Waqf musulmán de reabrir el controvertido predio de Bab Al-Rahma, junto a la Puerta de la Misericordia. Israel lo había cerrado porque fue utilizado para actividades terroristas, y ahora negocia con Jordania una manera de resolver la situación.

La Policía alejó del lugar a los más altos responsables del Waqf, que convocaron para esta tarde a una gran plegaria multitudinaria en el lugar, tal como sucediera en el verano de 2017, cuando la crisis de los controles de seguridad con detectores de metal. También Hamás hizo su convocatoria, a través de sus medios de comunicación y las redes sociales.



Y como si todo esto fuera poco, política

En este contexto se aproximan dos fechas clave en el calendario del conflicto, que podrían inflamar los ánimos aún más. El 30 de marzo, Día de la Tierra y primer aniversario del comienzo de las manifestaciones en la frontera entre Israel y la Franja de Gaza, y el 9 de abril, las elecciones israelíes anticipadas.

Todos los elementos para una nueva escalada están a la vista. Cabe suponer que el Gobierno israelí – menos que nunca – no desea que estalle la violencia y degenere en un enfrentamiento que no se sabe cómo podría acabar ni cómo podría influir en el proceso electoral. En igual medida, el Gobierno tampoco quiere mostrar debilidad frente a los palestinos y sus exigencias. La extrema derecha puede empujar a la derecha a tomar medidas que compliquen aún más la situación, sólo para demostrar quién es más fuerte y decidido.

También del lado palestino saben cuál es la situación de Binyamin Netanyahu y su partido en estas elecciones – para bien y para mal – y allí hay quienes sostienen que se puede aprovechar la ocasión para obtener beneficios y concesiones.

La gran pregunta no es quién ganará cada una de estas pulseadas, sino cuál será el costo y quién tendrá que pagarlo.

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