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Hoy en la historia judía. Centenario del progrom porteño

09.01.2019 14:56  | 

Itongadol.- Entre el 9 y el 14 de enero de 1919 en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Once, se llevó a cabo un ataque a los habitantes judíos por parte de grupos ultranacionalistas y ultra católicos, que causaron una importante cantidad de muertos y heridos, no cuantificados, ataques a sinagogas y comercios, quema de libros y demás, un progrom al mejor estilo de los que habían sufrido los judíos en la Rusia zarista.
 
Este progrom se inserta dentro de los hechos acaecidos durante la denominada Semana Trágica, la trágica represión a los huelguistas de los Talleres Vasena, una fábrica metalúrgica cuyo personal, afiliado a la Fora del 5º Congreso (un sindicato anarquista) reclamaba mejoras laborales, que la patronal no aceptaba y que intentó romper la huelga contratando a otros obreros, considerados “rompehuelgas”. El  7 de enero, cuando estos quisieron entrar a la fábrica los huelguistas se lo impidieron, y a la tarde la sede del sindicato fue atacada por un centenar de policías y bomberos, acompañados por los rompe huelgas armados con fusiles, ocasionando más de una decena de muertos. 
 
Al día siguiente los sindicatos declararon una huelga general en todos los talleres metalúrgicos y llamaron a una marcha para acompañar el cortejo fúnebre de los obreros asesinados el día anterior.
El entierro se llevó a cabo el 9 de enero, y el inmenso cortejo fúnebre fue atacado a balazos en varias oportunidades a lo largo de su recorrido, lo que causó varias muertes y centenares de heridos, algunos de ellos judíos, pero no por su origen sino por integrar el cortejo fúnebre.
 
La huelga continuó hasta el 14 de enero, fecha en que se llegó a un acuerdo.
El 9 de enero, mientras el cortejo fúnebre marchaba hacia el cementerio, una turba armada integrada por miembros de las fuerzas armadas, policías, bomberos y miembros jóvenes de la clase alta porteña integrantes de la denominada Liga Patriótica Argentina, autodefinidos como nacionalistas y católicos, atacaron la zona en donde residían la mayoría de los pobladores judíos de la ciudad, el barrio del Once a los gritos “mueran los judíos”, “mueran los maximalistas”, “muerte a los rusos”.
 
Tirando a mansalva y golpeando a mansalva a todos aquellos que por algún elemento identificaban como judío: caftanes negros; el pelo cubierto por sombreros o gorras los varones y pañuelo las mujeres; etc. sin distinguir si eran adultos o niños. Entraban en los negocios, en las viviendas y los lugares en los que se reunían los judíos: sinagogas y sedes culturales. En la calle prendían fuego y quemaban los libros que encontraban y demás enseres religiosos. 
 
Un caso emblemático fue el ataque a la sede de Poalei Sión (obreros de Sión) donde además de destrozar el local quemaron toda la biblioteca.
 
La cantidad de muertos y heridos se desconoce en su totalidad, al igual de lo que ocurrió con la represión policial durante toda la Semana Trágica, y no faltó un medio de prensa que culpó a los judíos de lo que ocurría en Once, donde la policía en lugar de apresar a los atacantes detenía a quienes intentaban defenderse, escapar de la zona o judíos identificados como anarquistas o maximalistas, siendo remitidos a las Comisarías 7ª y 9ª y el Departamento Central de Policía, los 500 detenidos, los que eran salvajemente torturados.
 
Los ataques continuaron el día 10 y 11, y la dirigencia de la comunidad conformó una comisión representativa, encabezada por el rabino Halfon de la Congregación Israelita de la República Argentina que solicitó entrevistar a las autoridades nacionales del gobierno que presidía Hipólito Yrigoyen, siendo recibidos por el jefe de la policía, el general Dellepiane, quien días después remitió una orden a las comisarías de que debía detenerse sólo a quienes cometían delitos y no a personas por su origen.
 
Pese a ello, en la noche del al 14 de enero, cuando ya la huelga de los obreros de los Talleres Vasena había concluido, una nueva turba atacó el barrio del Once.
 
Los motivos que llevaron a este progrom son, según los historiadores, muy diversos, algunos consideran que el aumento importante de la población judía en la ciudad llamó la atención a los sectores católicos, que tenían una larga tradición antisemita, a la que se le sumaba una fuerte concepción nacionalista en el caso de los jóvenes de las clases económicamente acomodadas que se agrupaban en la Liga Patriótica Argentina; también que la oficialidad de la Marina de Guerra, profundamente católica estaba muy preocupada por la ideología de los inmigrantes judíos, que como provenían en su mayoría de la ex Rusia zarista, Ucrania y Polonia, donde la izquierda combativa tenía mucho caudal y consideraban que intentarían llevar a cabo una revolución como la soviética de 1917 y establecer una república comunista.
 
En esa época se denominaba “maximalistas” a los “bolcheviques”, seguidores de la ideología marxista leninista, que luego se identificaron como comunistas, por eso los gritos de “muerte a los maximalistas”. También se identificaba a los inmigrantes judíos como “rusos”, sin tener en cuenta de que región o país de Europa provenían.
 
Las teorías conspirativas en relación a que se intentaría establecer un “soviet” en la Argentina estaban muy difundidas en los medios castrenses (ejército y marina), fuerzas de seguridad y en muchos políticos, tanto conservadores como radicales.
 
Uno de los detenidos por la policía fue Pinie Wald, un periodista judío, a quien se lo acusaba de ser el presidente del “soviet maximalista” del Río de la Plata.
Wald había nacido en Tomaschov, Polonia, el 15 de Julio de 1886, y llegó a la Argentina en 1905, luego del fracaso socialista de derribar al zarismo. Identificado con el Bund un movimiento judío de izquierda idishista, integrado mayormente por obreros y artesanos, en Buenos Aires se convirtió en uno de los líderes del Bund local, siendo primero un trabajador manual y luego un escritor destacado en idioma idish, su libro “Koschmar” (Pesadilla) escrito en 1929 es su testimonio  de lo ocurrido en el progrom de la Semana Trágica y durante su arresto, y que ha sido luego publicado en castellano.
 
La descripción del progrom también puede encontrarse en el diario “Di Idishi Zaitum” y “La Vanguardia”, el diario del partido Socialista, pero no es mencionado en la prensa general del país, hasta que pasados unos años las investigaciones históricas de lo ocurrido durante la ”Semana Trágica” lo destacan como un hecho que no tenía nada que ver con los reclamos de los obreros de los Talleres Vasena y la represión que esto generó.
 
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