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Reporte de Medio Oriente

08.12.2018 14:11  | 

 Itongadol/Agencia AJN.- Por Roxana Levinson (Especial para AJN, desde Israel) Israel anunció el inicio de un operativo destinado a destruir túneles de Hezbollah para infiltrarse en territorio israelí. Los ciudadanos libaneses se burlan en las redes sociales, pero el Líbano ha quedado – una vez más – en una situación incómoda por culpa de Hezbollah, si bien casi nadie se atreve a decirlo.
 
El primer ministro y ministro de Defensa Binyamin Netanyahu anunció esta semana el inicio del Operativo Escudo del Norte, destinado a destruir túneles ofensivos excavados por Hezbollah, con entrada en el sur del Líbano y salida en territorio israelí. Hubo quienes lo criticaron por el momento y sobre todo la pompa del anuncio, y acusaron a Netanyahu de “inflar” una operación de ingeniería militar dentro de territorio israelí para su beneficio político y mediático.
 
Más allá de las críticas, hay un logro indiscutible, después de esfuerzos llevados a cabo durante años. El objetivo de este operativo es quitarle al enemigo una capacidad importante, con la que contaba en su planificación de una futura guerra. Si bien el arsenal de misiles y la posibilidad de mejorar su capacidad de precisión encabeza el orden de prioridades de Hezbollah, los túneles también constituían una parte fundamental de dicho plan.
 
Nasrallah amenazaba en forma insistente con “conquistar la Galilea” y los servicios de inteligencia en Israel comprendieron – y luego comprobaron – que tenía intención de copiar el modelo de Hamás de atacar desde túneles, pero con algunas diferencias. La idea era utilizar esos túneles para un ingreso rápido y sorpresivo de cientos de combatientes desde el sur del Líbano y llevar a cabo un ataque inmediato, aislando momentáneamente alguna población israelí, presumiblemente Metula.
 
Hezbollah – que no tiene su propia Fuerza Aérea – sabe que no podría sostener esa situación por demasiado tiempo y que la respuesta israelí sería devastadora. Pero Nasrallah – que según recordó en estos días un oficial de las FDI “conoce perfectamente el ADN de la sociedad israelí” – buscaba sorprender a Israel. Un ataque que dejara desconcertada a la inteligencia israelí siempre sería considerado un triunfo, cualquiera sea el resultado final de la guerra.
 
En Israel, no es difícil imaginar cuál sería el nivel de los reclamos y exigencias de renuncia a un Gobierno que hubiera dejado una amenaza de semejante gravedad desatendida, o peor aún, que ni siquiera se hubiese enterado de su existencia.
 
El lado libanés
Mientras tanto, del lado libanés, el Gobierno – prácticamente inexistente – ha quedado una vez más en una situación incómoda debido a Hezbollah. En forma casi unánime los políticos y medios de comunicación hablan de los “supuestos túneles” encontrados por Israel, y el Ministerio de Relaciones Exteriores libanés anunció que presentará una queja contra Israel en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, alegando que sus acciones en la frontera compartida son el preludio a un ataque israelí.
 
El ministro de Relaciones Exteriores Gebran Bassil dijo que las excavaciones de Israel de lo que dice son túneles de Hezbollah para infiltrarse en Israel constituyen una “campaña diplomática y política contra el Líbano en preparación de futuros ataques en su contra”.
 
El presidente del Parlamento, Nabih Berri y el Ejército libanés refutaron las afirmaciones israelíes, a las que el Ejército definió como “meras acusaciones” y Berri aseguró que no se basaron en “ninguna información o hechos verdaderos”.
 
Por su parte, el primer ministro electo, Saad Hariri, dijo que el Líbano está tratando de mantener la calma, pero no hizo ninguna referencia al tema de los túneles ni a las acusaciones contra Hezbollah. Pocas personas como él sufren las consecuencias de la creciente influencia de la organización chiita en el Líbano, que incluso le impide formar Gobierno y asumir formalmente el cargo de primer ministro.
 
Otro rival de Hezbollah, el líder de las Fuerzas Libanesas Samir Geagea, dijo que el Gobierno libanés debería esperar el resultado de una investigación de la fuerza de paz de la ONU (UNIFIL) sobre el asunto antes de decidir qué medidas tomar. “Si la investigación muestra que los túneles no existen, el Gobierno libanés debería llevar a cabo una campaña diplomática internacional”, dijo. “Si el informe muestra que hay túneles, el Gobierno debería pedir oficialmente a Hezbollah que detenga cualquier trabajo que pueda constituir un peligro para el Líbano y los libaneses”.
 
El operativo y las redes sociales
Muchos ciudadanos libaneses reaccionaron a la noticia de esta operación israelí en las redes sociales. Allí circulan caricaturas que se burlan del operativo, incluida una imagen de libaneses fumando nargileh en un “túnel de Hezbollah”, un imaginario embotellamiento de tráfico entre colonos israelíes y libaneses sobre quién tiene derecho de paso dentro de un túnel y una celebración conjunta de Hamás y Hezbollah por la apertura de un túnel que conecta el sur del Líbano con la Franja de Gaza.
 
Los medios libaneses, más serios, admiten que la situación “es delicada”. El diario local Daily Star destaca hoy que “la frontera sur ha experimentado un período de relativa calma desde la guerra de julio de 2006, pero tanto Israel como Hezbollah han dicho que no se puede descartar un futuro conflicto”.
 
Muchos coinciden con el punto de vista del canciller Bassil y sostienen que Israel busca “legitimidad” para la que sería la segunda etapa de este operativo, un ataque en suelo libanés. El diario Al Joumhouria informa hoy que la embajadora norteamericana en Beirut, Elizabeth, transmitió a las autoridades libanesas – con las que se reunió en las últimas horas – un mensaje de Israel: “Si Hezbollah reacciona al operativo de destrucción de sus túneles, Israel no se quedará de brazos cruzados”.
 
Como es habitual en Medio Oriente, y como suele suceder antes de los enfrentamientos bélicos en la región, las partes aseguran que no desean una guerra, que no sirve a sus intereses. De todos modos, está claro que cualquier error de cálculo, o incluso la interpretación errónea de un gesto de la otra parte, pueden encender la chispa.
 
Israel, mientras tanto, deja abierta la posibilidad de que deba “actuar al otro lado de la frontera” y busca que los túneles de ese lado sean destruidos por UNIFIL. En Líbano, entre escepticismo y burlas, la prensa refleja el consenso de los ciudadanos en que una guerra con Israel es lo último que necesitan en este momento: con las negociaciones para la formación de Gobierno en punto muerto, la economía al borde del colapso, las calles repletas de basura acumulada y los fantasmas de tiempos aún más difíciles regresando del pasado no tan lejano.
 
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